Este es un relato con el que he intentado captar el día a día de mujeres que se enfrentan a los retos de la vida a partir de los 30. Estoy trabajando en nuevos relatos sobre el tema. Podéis acabar de leerlo clicando en "más información".
No me machaquéis mucho, chicas!
Salgo al mediodía, con ojeras que no se disimulan ni con las gafas de sol. Hay algunos nubarrones pero en la tele han anunciado que no va a llover. Lo he visto mientras desayunaba. Paseo a mi perro, Stuart, de raza cooker, con sus orejas caídas, sus ojos tristones, su pelo marrón, elegante. Yo apenas me he lavado la cara y peinado sin mirar al espejo. Anteayer lo llevé al veterinario: limpiar, cortarle el pelo, desparasitar. Mi perro tiene mejor aspecto que yo....
Un chico que pasea un pitbull más feo que él, que ya es mucho decir, se me pone a hablar mientras Stuart corretea por la hierba del parque. Una amiga me dijo que se ligaba mucho paseando al perro. Si todos fueran como este, casi que mejor me compro una tortuga. Se está liando un porro, me lo ofrece. Muevo la cabeza de lado a lado. Le pongo la correa a mi perro y me alejo del pitbull y de su dueño. Regreso a casa. De camino hago un breve balance a la noche.
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miércoles, 11 de agosto de 2010
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